8 mitos sobre el liderazgo

Isis Sulbarán
22/01/2025
A lo largo del tiempo, han surgido varias creencias que distorsionan nuestra comprensión de lo que significa ser un líder. En este artículo, desentrañaremos ocho de los mitos más comunes sobre el liderazgo, revelando la realidad detrás de estas percepciones y cómo superarlas.
Los mitos sobre el liderazgo existen porque el liderazgo es un concepto complejo y multifacético que varía según las culturas, las organizaciones y las experiencias individuales. La naturaleza abstracta del liderazgo y la tendencia a idealizar a los líderes exitosos ha llevado a simplificaciones excesivas y generalizaciones erróneas, lo que da pie a la creación de mitos.
Estos mitos se perpetúan porque a menudo son más fáciles de comprender y transmitir que las realidades matizadas del liderazgo, y pueden servir para justificar ciertas prácticas o creencias en contextos organizacionales. Además, los mitos sobre el liderazgo persisten porque muchas personas buscan respuestas rápidas y universales para desafíos complejos. La necesidad de modelos o recetas para ser un "buen líder" hace que estos mitos se difundan ampliamente.
Algunos de los mitos del liderazgo más comunes son:
1. “El líder nace, no se hace”
Esta creencia sostiene que las habilidades necesarias para ser un líder efectivo son innatas, es decir, que las personas nacen con ellas y no pueden ser adquiridas o desarrolladas a través de la experiencia o la educación. Este mito sugiere que solo aquellos con ciertas características naturales, como carisma, confianza o inteligencia, están destinados a ser líderes, lo que excluye la posibilidad de que otros puedan desarrollar estas cualidades con el tiempo.
Sin embargo, ha sido desmentido por investigaciones que demuestran que el liderazgo es una competencia que se puede aprender y mejorar. A través de la educación (por ejemplo, cursando una licenciatura en administración de empresas), la experiencia y la reflexión personal, muchas personas pueden desenvolver las habilidades necesarias para liderar correctamente. El mito persiste porque es más fácil atribuir el éxito del liderazgo a características innatas en lugar de reconocer el esfuerzo, la práctica y el aprendizaje continuo que implica ser un líder.
2. "El cargo hace al líder"
Hace referencia a que simplemente al ocupar una posición de autoridad o un puesto directivo, automáticamente convierte a una persona en un líder. Dicho mito sugiere que el poder formal y el título conferido por un cargo son suficientes para que alguien sea percibido y respetado como líder, independientemente de sus habilidades, experiencia o cualidades personales.
Este enfoque es engañoso porque el liderazgo verdadero no se basa únicamente en la posición que se ocupa, sino en la facultad de influir, inspirar y guiar a otros hacia objetivos compartidos. Un cargo puede otorgar poder formal, pero no garantiza el respeto o la eficacia como líder. El liderazgo óptimo se construye a través de la credibilidad, la comunicación, la empatía y la capacidad de tomar decisiones, habilidades que no dependen exclusivamente del título o cargo que se ostente.
3. “Los líderes no deben mostrar vulnerabilidad”
Según este mito, los líderes deben proyectar siempre una imagen de fortaleza, invulnerabilidad y perfección para mantener la autoridad y el respeto de sus equipos. De manera que no se admiten errores, expresar dudas o mostrar emociones, pues podría ser interpretado como una señal de debilidad, lo que generaría minar su credibilidad y la confianza que otros tienen en su capacidad para liderar.
Sin embargo, este mito ignora la realidad de que la vulnerabilidad bien gestionada puede fortalecer la conexión entre líderes y sus equipos. Mostrar sensibilidad, como admitir errores o pedir ayuda, puede humanizar al líder y fomentar un ambiente de confianza y apertura, donde los demás también se sienten seguros para ser auténticos y aprender de sus fallos. Al reconocer sus propias limitaciones, los líderes pueden inspirar empatía, fomentar una cultura de colaboración y demostrar que el liderazgo no se trata de ser infalible, sino de ser auténtico y resiliente.
4. “El líder es infalible”
Habla de que un líder debe ser perfecto y no cometer errores, ya que cualquier equivocación podría socavar su autoridad y competencia para guiar a su equipo. Este mito promueve la idea de que los líderes deben tener todas las respuestas y tomar siempre las decisiones correctas, sin margen para fallos, lo que crea una expectativa irreal e inalcanzable.
Es una creencia perjudicial porque ignora la realidad de que el liderazgo sólido implica la capacidad de aprender de los errores y adaptarse. Los líderes, como cualquier persona, son susceptibles a cometer fallos, y lo que realmente define su eficacia es cómo manejan esos desaciertos, aprenden de ellos y siguen adelante. Pretender infalibilidad puede llevar a una cultura de ocultamiento y miedo al fracaso, en lugar de fomentar el crecimiento, la innovación y la mejora continua.
5. “Los líderes pueden dirigir a todas las personas de la misma manera”
Expresa que un enfoque único de liderazgo es suficiente para gestionar eficazmente a cualquier equipo o individuo. Para esta creencia, un líder puede aplicar las mismas estrategias, métodos y estilos de comunicación con todos, sin necesidad de adaptarse a las diferentes personalidades, necesidades o situaciones de cada miembro del equipo.
Dicho mito es problemático porque no considera la diversidad de los individuos en un equipo, ni las diferentes circunstancias que pueden influir en su rendimiento y motivación. Cada persona tiene estímulos, fortalezas y desafíos únicos, dirigir adecuadamente requiere la flexibilidad de amoldar el estilo de liderazgo para apoyar y guiar a cada persona de manera que maximice su potencial. Ignorar esta necesidad de personalización puede llevar a la desconexión, la desmotivación y una menor eficacia en el equipo.
6. “Los líderes son extrovertidos y carismáticos”
Es una creencia que sustenta que para ser un líder efectivo es necesario ser naturalmente extrovertido, tener una personalidad carismática y ser capaz de captar la atención y el entusiasmo de los demás con facilidad. Es una perspectiva que implica que solo aquellos que son sociables, expresivos y dominan el arte de hablar en público pueden liderar con éxito.
No obstante, este mito es limitante porque el liderazgo no depende exclusivamente de la extroversión o el carisma. Muchos líderes exitosos son introvertidos o no poseen un carisma evidente, pero lideran con efectividad a través de habilidades como la escucha activa, la empatía, la reflexión profunda y la toma de decisiones informadas. Lo esencial en el liderazgo es la capacidad de influir, inspirar y guiar a otros, independientemente del estilo de personalidad, demostrando que tanto extrovertidos como introvertidos pueden ser líderes excepcionales.
7. “Un líder no delega lo importante”
Sostiene que un líder efectivo debe asumir personalmente todas las tareas críticas y decisiones clave, ya que delegarlas podría ser visto como una señal de debilidad o falta de control. Bajo esta creencia, el líder debe estar en el centro de todas las acciones importantes para garantizar que se realicen correctamente, lo que sugiere una dependencia excesiva en sus propias destrezas y juicio.
Este mito es contraproducente porque subestima el valor de la delegación como una herramienta esencial del liderazgo. Delegar no solo permite que un líder se enfoque en las tareas estratégicas más importantes, sino que también empodera al equipo, fomenta la confianza, desarrolla las habilidades y capacidades de los demás. Al no comisionar lo importante, un líder corre el riesgo de sobrecargarse y de no aprovechar el talento dentro de su equipo, lo que puede limitar tanto su efectividad como la del grupo en su conjunto.
8. “El liderazgo viene con la edad”
Argumenta que para ser un líder sobresaliente, es necesario tener una cierta cantidad de años de experiencia o haber alcanzado una edad madura. Por lo que sugiere que el liderazgo es una cualidad que solo se desarrolla con el tiempo y que las personas más jóvenes no están preparadas para asumir roles de liderazgo debido a su falta de experiencia o madurez.
Es una creencia engañosa porque el liderazgo no está necesariamente ligado a la edad, sino a las destrezas, la visión y la capacidad de influir y guiar a otros. Jóvenes con talento, inspiración y un entendimiento claro de sus objetivos pueden ser líderes efectivos, independientemente de su edad. Por otro lado, la experiencia acumulada con los años puede ser valiosa, pero no garantiza automáticamente aptitudes de liderazgo. Lo esencial es la capacidad de aprender, adaptarse y conectar con las personas, cualidades que pueden estar presentes a cualquier edad.
Al desentrañar estos ocho mitos sobre el liderazgo, hemos visto cómo estas creencias limitantes pueden restringir tanto a líderes como a organizaciones. Abandonar estas ficciones nos permite adoptar una visión más amplia y auténtica del liderazgo, donde la diversidad de enfoques y estilos no solo se acepta, sino que se celebra como una fortaleza. Al final, el liderazgo exitoso radica en la capacidad de inspirar y movilizar a otros hacia un objetivo común, sin importar las viejas concepciones que dejemos atrás.